Historia Operacional del Grupo de Aviación N° 4​​​
El Grupo de Aviación N° 4 de la Fuerza Aérea de Chile constituye una de las unidades históricas más antiguas del poder aéreo nacional, cuya trayectoria refleja con claridad la evolución doctrinaria, tecnológica y geoestratégica de la aviación militar chilena a lo largo del siglo XX y comienzos del XXI. Su origen se remonta al 12 de julio de 1928, fecha en que fue creada la Escuadrilla de Bombardeo, unidad que es reconocida institucionalmente como antecedente directo del posterior Grupo de Aviación N° 4.
En su primer ciclo operacional (1928–1956), la unidad tuvo asiento inicial en la Base Aérea El Bosque, desde donde cumplió misiones de bombardeo y ataque, acordes a la doctrina aérea imperante durante el período de entreguerras. El material asignado en esta fase temprana incluyó aeronaves de concepción y procedencia europea, tales como los Junkers R-42, Junkers A-20/35 y el Dornier Do-C Merkur, reflejo del esfuerzo inicial del Estado chileno por dotarse de capacidades aéreas ofensivas. A partir de 1938, la incorporación de los Junkers Ju-86K significó un salto cualitativo en alcance y carga útil, consolidando al Grupo como una unidad de bombardeo bimotor de consideración regional.
Durante la década de 1940, y en el contexto de la Segunda Guerra Mundial y sus efectos indirectos sobre América Latina, el Grupo experimentó una transición progresiva hacia roles de entrenamiento avanzado y apoyo táctico, incorporando aeronaves como el North American NA-44 y, desde enero de 1944, el Douglas A-24 Banshee, especializado en bombardeo en picada. En 1945, la unidad fue trasladada a la Base Aérea de Colina, donde continuó sus operaciones hasta 1956, año en que el Grupo de Aviación N° 4 pasó a receso, cerrando así su primer gran ciclo histórico.
El segundo ciclo operacional se inició tras un prolongado período de inactividad, con la reactivación en noviembre de 1974, esta vez con asiento en la Base Aérea Chucumata, en Iquique. Esta reactivación respondió a requerimientos estratégicos derivados del escenario de seguridad en el norte del país y se caracterizó por la incorporación de material a reacción ligero. Inicialmente, el Grupo operó el DH-115 Vampire, marcando su retorno a la aviación de combate, complementado en 1975 por el Neiva T-25 Universal para funciones de entrenamiento y enlace. A partir de 1977, el Cessna A-37B Dragonfly se convirtió en el principal sistema de armas de la unidad, orientando su misión hacia el ataque ligero y el apoyo aéreo cercano. No obstante, este ciclo fue relativamente breve, ya que en 1979 el Grupo volvió a entrar en receso, a la espera de un nuevo sistema de armas de mayor envergadura.
El tercer y más emblemático ciclo operacional del Grupo de Aviación N° 4 comenzó el 15 de septiembre de 1980, con la recepción de los primeros Mirage 50, aeronaves supersónicas de ala delta que situaron a la unidad en el núcleo de la defensa aérea chilena. Inicialmente asentado en el sector norte del entonces aeropuerto Arturo Merino Benítez, el Grupo recibió sucesivamente las versiones Mirage 50FC, Mirage 50C y Mirage 50DC, entre 1980 y 1983. A mediados de la década de 1980, estos aviones fueron sometidos a un profundo proceso de modernización que dio origen al estándar Mirage Pantera, incorporando mejoras en aviónica, sistemas de navegación, alerta radar y autodefensa, lo que prolongó su vida operativa y relevancia táctica.
En 1986, y en coherencia con la estrategia de disuasión en el extremo austral, el Grupo de Aviación N° 4 fue reubicado en la Base Aérea Chabunco, en Punta Arenas, desde donde operó los Mirage Pantera durante más de dos décadas, convirtiéndose en un actor clave del dispositivo aéreo del Teatro de Operaciones Austral. Finalmente, hacia fines de 2007, el retiro operacional de los Mirage Pantera marcó el término del ciclo “delta” y el ingreso del Grupo a un nuevo período de receso, condición en la que se mantiene desde la baja de su último sistema de armas.
En perspectiva histórica, la trayectoria del Grupo de Aviación N° 4 evidencia una secuencia clara de activaciones, recesos y reactivaciones, íntimamente ligada a los cambios tecnológicos y a las prioridades estratégicas del país. Desde los bombarderos bimotores de los años treinta hasta los cazas supersónicos modernizados del siglo XXI, la unidad ha sido un reflejo fiel de la evolución del poder aéreo chileno.
Créditos Fotográficos: Giancarlo Garlaschi, Museo Nacional Aeronáutico y del Espacio de Chile, Patrick Laureau y Rino Poletti Barrios.
Edición: Julio Arróspide Rivera.
Bibliografía:
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 • Arróspide, J. & Zamora, R. (2020). Del Vampire al Viper Recargado en la Fuerza Aérea de Chile. Santiago, Chile: Aviation Art & History.
 • Arróspide, J. & Gannier, A. & Zamora, R. (2019). Mirages del Armée de l’Air en la FAChSantiago, Santiago, Chile: Aviation Art & History.
 • Graneris, C. & Olguín, M. (2023). Alas de Pioneros: Historia del Grupo de Aviación N° 2 de la FACh. Santiago, Chile: Aviation Art & History.
 • Valenzuela, R. (2024). Vientos de Guerra en el Cono Sur Sudamericano: Visión de un Piloto de Combate. Santiago, Chile: Aviation Art & History.
¿Cómo citar esta publicación?
• APA 7: Arróspide, J. (2026, marzo). Historia Operacional del Grupo de Aviación N° 4. AeroIndex. https://aeroindex.org/historia-grupo-4
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